viernes, 30 de noviembre de 2007

Ai Huana Picchu

Cuando hicimos los Caminos Incas, se creó la frase 'Ai Huana Picchu', que no hacia referencia al cerro que acompaña a nuestra mística ciudadela, sino a la frase: "I want a picture"
Entre Marco, Juan Ramón, Gustavo y yo; el que dominaba el inglés, y era nuestro traductor oficial, era Juan Ramón. El resto si pretendía ligarse una gringa, tenía que seguir los consejos de nuestro 'locuaz interlocutor'.
Al regreso a Lima tuvimos que hacer un vuelo chárter Cusco - Arequipa, en una Antonov acondicionado para vuelos comerciales; y una vez en Arequipa hacíamos transbordo al Americana que nos trasladaba a la ciudad de Lima. Una vez adentro del avión sólo quedaban libres cinco asientos: Tres estaban al final del avión (en la cola) y adelante de éstos, los otros dos eran unos asientos independientes que supongo yo son los que usualmente utilizan las hoster en el momento que el avión despega y aterriza.
Mis tres amigos se posicionaron inmediatamente de los últimos tres asientos, no quedándome otra alternativa de sentarme solo en los dos asientos de al frente. Una vez sentado, vi como una linda gringa de pelo rubio, ojos claros y cuerpo delgado, ocupaba el asiento que sobraba a mi lado. Cuando mis amigos se ganaron el pase empezaron a burlarse de mí porque obviamente yo no podía giliar a la gringa porque no sabía hablar inglés - ¡ja! amigos como estos, para qué querer enemigos.- Después del allanamiento, yo me quedé perplejo, cohibido e inhibido sin opción ha acercármele a ella, y sin mayor atino.
Cuando el avión empezó hacer su descenso, atravesaba la densa capa de nubes que corona la capital, y de pronto solté un pensamiento en voz alta: - ¡Cómo odio los cielos nublados!- Y de repente la gringa me siguió la conversación, y los pocos minutos que quedaban para aterrizar entablamos una breve plática. Me enteré que ella vivía en Amsterdam, que había estado en Abancay haciendo labor humanitaria, y que ahí no más tomaba su vuelo directo a Holanda. Obviamente también me di cuenta que hablaba español.
A estas alturas de mi vida se me hace muy difícil tratar de recordar su nombre, por lo complejo que era pronunciarlo. Pero digo yo, esa conversación bien pudo empezar desde que ella se sentó a mi lado, de no ser por la oportuna allanada de mis queridos amigos. ¡Y qué roche! A las finales ella también se enteró que yo no sabía hablar inglés. ¡Plop!
¡¡¡¡¡Pregunteichon lo que quereichon!!!!!!

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